What to Prepare Before a First Consultation
Publicado el 14 de marzo de 2025
Una primera consulta sobre revestimientos anticorrosivos o polímeros técnicos rinde más cuando llegás con la información correcta. No se trata de llenar formularios genéricos, sino de tener claros los datos de la pieza o estructura que querés proteger. Acá van tres puntos concretos que conviene tener a mano antes de la llamada o la visita al laboratorio.
Primero, el material base. Saber si es acero al carbono, aleación de aluminio o un acero inoxidable ya define qué procesos son viables. Por ejemplo, el anodizado químico solo aplica sobre aluminio, mientras que la galvanización en caliente funciona sobre acero. Si tenés dudas, una foto de la chapa o el componente ayuda mucho.
Segundo, el entorno de servicio. ¿La pieza va a estar expuesta a humedad constante, salpicaduras de ácido, temperaturas arriba de 150°C o abrasión por partículas? Cada condición exige una capa distinta. Un polímero elastomérico resiste vibraciones y golpes, pero si el problema es corrosión bajo aislamiento térmico, el revestimiento zinc-aluminio es más indicado.
Tercero, las dimensiones y el volumen. Una chapa de 2 metros cuadrados se procesa distinto que un lote de cien pernos pequeños. Conocer el tamaño y la cantidad permite estimar tiempos de inmersión, capacidad del horno y costos de preparación superficial. No hace falta un plano exacto, pero sí una medida aproximada.
Con esos tres datos —material, entorno y dimensiones— la consulta se vuelve productiva desde el primer minuto. El resto lo resolvemos en el laboratorio con ensayos de adherencia y espesor. Si querés profundizar en algún caso concreto, el siguiente post trata justamente cómo elegir el formato de servicio que mejor se adapta a cada lote.